Reseña de Libros
Reseña creada el:
10/05/08





Nada cuenta la historia de Andrea, una chica de 18 años que llega a Barcelona para estudiar en la universidad. Durante su estancia allí, vive en casa de su abuela, donde viven también sus tíos Angustias, Román y Juan y la mujer de este último.
Con esta novela, Carmen Laforet ganó el premio Nadal en 1944, y con que obtuvo una gran acogida por parte de la crítica. El libro supone un revulsivo en la literatura de la posguerra. Los personajes adultos están desorientados, mientras que su protagonista y la amiga de esta representan una nueva generación que quiere crear un mundo diferente.
El primer significado del libro, es un ambiente lleno de tensión y emociones violentas, como son las continuas peleas entre los tíos de la protagonista y Gloria, la mujer de Juán. Como novela es una historia de acciones y conflictos entre seres descentrados que viven en un mundo anormal. En cuanto a Andrea, su protagonista, se podría decir que es poco conocedora del ser humano,
En cuanto a la casa, podemos decir que supone un punto y aparte de lo que ocurre fuera. Andrea es plenamente consciente del contraste entre ambos mundos. Este escenario, supone un papel bastante significativo dentro de la obra y en el que hay una continua lucha entre el bien y el mal.
En cuanto a su protagonista, Andrea, se puede decir que en todo momento se expone su conocimiento del ser humano y que su personalidad está vista desde los términos de la casa. Es la narradora única, a través de la cual podemos ver como se desarrolla toda la historia que se nos está contando, pero con la contrapartida de que no hay ningún análisis por su parte.
La novela se estructura en tres partes, y que se corresponden perfectamente con la personalidad de Andrea:
- La primera está marcada por la relación con su tía Angustias, que en todo momento quiere dirigir la vida de su sobrina, y finaliza cuando se va a un convento, lo que supone una liberación para Andrea.
- La segunda parte empieza con un cierto entusiasmo de la protagonista frente a la vida. Quiere recuperar ese tiempo perdido que le ha robado Angustias, pero termina en cansancia y que parece que va a la deriva, recibiendo contínuos empujes de unos y de otros. Es en este momento cuando comprende lo que es la vida, y que la casa es una exageración de lo que es lo normal y se da cuenta cuando despierta de su inocencia. Con todo esto, puede por fin enfrentarse a su familia y a sus amigos desde otro prisma.
- En la última parte, se puede decir que es completamente diferente a la Andrea del principio de la novela. Esta nueva concepción que tiene hace que le permita unos análisis que le darán forma a la novela.
El título de la novela es medio irónico, ya que a Andrea no le pasa nada en concreto. Cambia de forma de pensar y de reaccionar gracias a lo que ha ido viendo en su casa y fuera de ella. Los conflictos entre los personajes de la novela son meras representaciones para Andrea, quien admite que es una espectadora más.
La verdad es que me habían dicho que el libro era bastante deprimente y que era lento a la hora de leerlo. Pero a mí no me ha pasado lo mismo, aunque hay que reconocer que es poco agradable ver como se pelean los personajes a toda hora. A pesar de que tiene casi trescientas páginas, no es tan lento como me esperaba, ya que me lo he leído en tres días.





Comentarios a esta reseña:
Anna_Blume - 10/05/08

Cuantos años hace que leí este libro!!! Ya ni me acordaba!!
Creo recordar que me gustó bastante...sobre todo el final. Porque es como tu dices...sin pasar nada pasa tanto. Si, me gustó bastante....creo recordar.
Eres una lectora infatigable Marieta!! 300 paginas en 3 dias!!
antonalva - 12/05/08

Lo debí leer hace unos 25 años y entonces me encantó, me pareció un retrato apasionante de la mediocridad de una posguerra atroz. Muy recomendable. Tendré que releerlo para ver cómo lo veo ahora.
cisnenegro - 13/05/08

La clave del título está en ese memorable último párrafo de Andrea, algo así como "Nada, de la casa de la calle Aribau no me llevaba nada..."